Tuesday, December 9, 2008
Friday, November 21, 2008
EN SILENCIO
Era una noche fría, de esas que suelen acompañar las estrellas estáticas del cielo…
El tic-tac del reloj irrumpía el misterio y María, inmóvil y pálida, esperaba ansiosa el arribo del deseo.
Pasaban los minutos… y Juan corría en el desierto. Tenía los pies descalzos y un cálido aroma le envolvía el cuerpo.
Eran las diez y cuarto... y a María la vencía el desaliento. Un café cargado atestiguaba la espera y una brisa gélida enredaba su pelo.
Juan aligeraba el paso, evitando que el arenal le congelara los dedos. El afán de un perpetuo encuentro impulsaba el andar del hombre radiante… el mismo de hace tiempo.
Once menos veinte… y María fijaba los ojos en el firmamento. Tres años habían transcurrido desde la última vez... tres desde el último beso.
Cansado y apoderado de recuerdos… Juan se aproximaba a ella, la que ha vivido la usencia de sus sueños… la misma que lo despidió sin duda en una mañana de invierno.
Eran las once en punto… y María lo vio atravesando el sendero. Su lánguido cuerpo se estremeció… como lo hacen las hojas secas al viento.
-Aquí estoy- dijo Juan. Y María lo abrazó sin miedo.
Dos almas víctimas del destino, de los imposibles y del momento... ardían en llama, en silencio.
Once y media… y la piel se convertía en incienso. María se mordía los labios y Juan la miraba perplejo.
Era una noche fría… de luna nueva y cielo eterno. María durmió tranquila… y a la mañana siguiente, él se fue de nuevo.
El tic-tac del reloj irrumpía el misterio y María, inmóvil y pálida, esperaba ansiosa el arribo del deseo.
Pasaban los minutos… y Juan corría en el desierto. Tenía los pies descalzos y un cálido aroma le envolvía el cuerpo.
Eran las diez y cuarto... y a María la vencía el desaliento. Un café cargado atestiguaba la espera y una brisa gélida enredaba su pelo.
Juan aligeraba el paso, evitando que el arenal le congelara los dedos. El afán de un perpetuo encuentro impulsaba el andar del hombre radiante… el mismo de hace tiempo.
Once menos veinte… y María fijaba los ojos en el firmamento. Tres años habían transcurrido desde la última vez... tres desde el último beso.
Cansado y apoderado de recuerdos… Juan se aproximaba a ella, la que ha vivido la usencia de sus sueños… la misma que lo despidió sin duda en una mañana de invierno.
Eran las once en punto… y María lo vio atravesando el sendero. Su lánguido cuerpo se estremeció… como lo hacen las hojas secas al viento.
-Aquí estoy- dijo Juan. Y María lo abrazó sin miedo.
Dos almas víctimas del destino, de los imposibles y del momento... ardían en llama, en silencio.
Once y media… y la piel se convertía en incienso. María se mordía los labios y Juan la miraba perplejo.
Era una noche fría… de luna nueva y cielo eterno. María durmió tranquila… y a la mañana siguiente, él se fue de nuevo.
Friday, November 7, 2008
EL ENANO
El pasado 23 de Julio a mi casa llegó un enano. Aunque su visita estaba pronosticada para comienzos del mes, el caricaturesco personaje entró por la puerta dando alaridos en medio de su tardanza. Llegó sin maletas, sin zapatos y sin ropa. Tres horas de camino me separaban del dichoso individuo y debido a las responsabilidades adquiridas con los años, me fue imposible llegar a conocer de inmediato al famoso exhibicionista.
El día de su llegada mi mamá tomó el teléfono y marcó mi número celular. La llamada interumpió el nutritivo desayuno que compartía con mis hermanas menores y lo único que pude oír fueron los gritos agudos emitos por el enano a lo lejos. Mi mamá no pronunció una sola palabra y después de unos segundos colgó. Una abrumadora curiosidad me inundó la cabeza en instantes. Quería, en ese momento, verle la cara al causante del dolor que padecía mi hermana mayor y por el cual estaba postrada en una cama.
Tuve que esperar 3 días para encender el carro y salir con mis pequeñas hermanas, a eso de las 9 pm, rumbo a una ciudad ubicada al norte del Estado. Llegamos a la media noche y el inocente enano ya estaba durmiendo. Mi hermana escasamente podía caminar y a paso lento, con la velocidad de una tortuga, nos llevó hasta el rincón donde dormitaba el recién llegado. Ahí estaba... el adentado tenía puesta una pijama blanca, medía menos de medio metro (más pequeño de lo que alcancé a imaginar), era algo peludo y permanecia inmóvil en el silencio.
El profundo sueño del ser algo extraterréstrico fue interrumpido por los gritos de mis hermanitas al verlo. El enano abrió los ojos hinchados, dio un gran bostezo y después de unos segundos empezó a llorar… Jamás olvidaré ese primer encuentro.
Ya han pasado casi cuatro meses y todo indica que se quedará por mucho tiempo. Al parecer, el enano tiene poderes sobrenaturales e hipnotiza a las Hurtado McCormick con su encantadora sonrisa… vamos a ver si me domina en ochos días que voy a verlo de nuevo.
PD. Espero querido sobrino, que cuando dejes de ser un enano y leas esto, no me levantes hasta el techo para demostrarme cuanto has crecido. Mientras tanto seguirás siendo mi enano favorito, mi pequeño Mattias!
El día de su llegada mi mamá tomó el teléfono y marcó mi número celular. La llamada interumpió el nutritivo desayuno que compartía con mis hermanas menores y lo único que pude oír fueron los gritos agudos emitos por el enano a lo lejos. Mi mamá no pronunció una sola palabra y después de unos segundos colgó. Una abrumadora curiosidad me inundó la cabeza en instantes. Quería, en ese momento, verle la cara al causante del dolor que padecía mi hermana mayor y por el cual estaba postrada en una cama.
Tuve que esperar 3 días para encender el carro y salir con mis pequeñas hermanas, a eso de las 9 pm, rumbo a una ciudad ubicada al norte del Estado. Llegamos a la media noche y el inocente enano ya estaba durmiendo. Mi hermana escasamente podía caminar y a paso lento, con la velocidad de una tortuga, nos llevó hasta el rincón donde dormitaba el recién llegado. Ahí estaba... el adentado tenía puesta una pijama blanca, medía menos de medio metro (más pequeño de lo que alcancé a imaginar), era algo peludo y permanecia inmóvil en el silencio.
El profundo sueño del ser algo extraterréstrico fue interrumpido por los gritos de mis hermanitas al verlo. El enano abrió los ojos hinchados, dio un gran bostezo y después de unos segundos empezó a llorar… Jamás olvidaré ese primer encuentro.
Ya han pasado casi cuatro meses y todo indica que se quedará por mucho tiempo. Al parecer, el enano tiene poderes sobrenaturales e hipnotiza a las Hurtado McCormick con su encantadora sonrisa… vamos a ver si me domina en ochos días que voy a verlo de nuevo.
PD. Espero querido sobrino, que cuando dejes de ser un enano y leas esto, no me levantes hasta el techo para demostrarme cuanto has crecido. Mientras tanto seguirás siendo mi enano favorito, mi pequeño Mattias!
Friday, October 31, 2008
MURCIÉLAGO FILIPINO BUSCA BUEN PUBLICISTA!

Uno de los mejores contratos publicitarios que se firmaron en el siglo XX fue el realizado por el oso panda y el inglés Peter Scott, en 1961. La imagen del oso chino es el logo desde los años 60’s de la organización internacional conservacionista más grande del mundo, conocida con el nombre de WWF (World Wildlife Foundation), y desde entonces, el panda es el oso más famoso, aunque últimamente el oso Coca-Cola le está robando el show gracias al descongelamiento de los polos.
El panda fue escogido como representante de las especies en vía de extinción por su belleza, carisma y según su agente publicitario, el Sr. Scott, para que “simbolizara todo lo que esta desapareciendo en el mundo natural”. Seguramente, la iguana crestada de Fiji (Brachylopus vitiensis), declarada en estado crítico de extinción desde 1996, no está de acuerdo con esta afirmación, pues ni pelos, ni cara de buena gente tiene. Y pese al “boom” publicitario del chino y a las fuertes cantidades de dinero invertido para conservarlo, no han podido sacarlo de la lista roja de animales en vía de extinción (IUCN Red List). Sólo quedan alrededor de 1000 bonitos ositos comiendo bambú en el hábitad natural, y unos 100 en cautiverio que no se reproducen ni poniéndolos a ver el Kamasutra occidental. Posiblemente, los osos panda renuncian a un salvaje y apasionante encuentro sexual por pedirle a Buda que no terminen como el pájaro Dodo.
Y si de animales extintos se hablara, el Dodo es el más conocido. Al pájaro oriundo de las Islas Mauricio lo dieron de baja en el siglo XVII. De la fulminante caza realizada por los colonizadores, sólo quedaron los huesos huecos de un metro de largo del ave y uno que otro dibujito en los logos de organizaciones ambientales que protegen a las especies amenazadas como Durrell Wild Life Conservation. “El pájaro bobo”, como se le conoce, hubiera deseado nacer en esta época, para por lo menos tener una página en internet, pues en la que le tocó ni una fotico le tomaron. Aunque pensándolo bien, una buena animación realizada por los estudios Pixar sí le hicieron. Tal vez, en el panda se inspiren los creativos en unos 100 años, si la compañía productora supera al menos dos crisis económicas como la que estamos pasando.
Y dejando en el pasado al pájaro desaparecido hay un individuo, que no es ave pero que sí vuela, que esta deseando firmar contrato con un buen publicista. No muy lejos de los pandas, en Filipinas, hay un horroroso murciélago (Acerodon jubatus), en busca de fama. No le interesa ser fotografiado para ser parte de la decoración de Halloween que seguramente usted hoy tiene en su casa, sino para que al igual que el panda, los delfines, las focas y todos esos animales carismáticos, haga parte del grupo de especies beneficiadas por alguna organización internacional.
Como el murciélago hay miles de especies más, desde corales, insectos, anfibios, reptiles, aves hasta mamíferos que piden a gritos que los humanos paren de arrasar con todo lo verde (o lo relacionado con éste), que le ponen en frente; pero ni un impuesto se paga en este país a favor de ellos, o por lo menos no he oído algo al respecto. De hecho, si pudiera votar el próximo 4 de Noviembre, lo haría por el candidato que tuviera, entre la lista de impuestos, uno a favor de la naturaleza… me tocará esperar las próximas elecciones para ver si a alguno se le ocurre.
Por lo pronto me quedo haciéndole una pequeña publicidad a los estudios PIXAR y al murciélago de Filipinas. Espero que algún publicista interesado acuda a este clasificado. Eso sí, no me comprometo a pagar por las demandas que hagan los osos panda si los murciélagos logran ser más famosos.
Wednesday, October 29, 2008
NOS MUDAMOS AL PISO DE ARRIBA?

Por Verónica Hurtado McCormick
“El calentamiento global obliga a las plantas y a los animales a migrar a mayores alturas”, es uno de los artículos publicados por la revista ‘Science’ en su última edición. Y a quien carajos le importa?. “Pues que se las arreglen”, como dijo mi vecino del piso de arriba. Ojalá los árboles pudieran alzarse la falda y empezar a correr hacia el pico de la montaña para evitar la asfixia. Pero a estos la naturaleza les dio todo menos movilidad y para arreglárselas, querido vecino, les toca esperar que su descendencia sea la que llegue arriba mientras el calor, les consume las raíces.
La realidad no es otra diferente a que nos estamos cocinando. La tierra esta comenzando a bullir y varios se encargan de calcular cuanto. Unos dicen que es culpa del CO2 que los humanos venimos emitiendo desde la revolución industrial, y la contraparte afirma que es un ciclo normal que esta esfera debe cerrar. Este ha sido y será un debate de nunca acabar. Se han firmado protocolos como el de Kioto, se han hecho campañas a nivel mundial y hasta promesas que tal vez nunca se cumplirán. Y a quien le importa?. Igual solo una minoría, considerada como una manada de aficionados, tratan de gritarle al mundo la seriedad del problema, y a uno que otro politiquero que hace fama acosta del calor del planeta. Este es el mundo en el que me toco vivir.
Mi realidad no es otra diferente que pertenecer a la especie dominante de este planeta, desigual de las demás por su capacidad de raciocinio y comunicación desarrollada, la misma que a veces olvida que el espacio que le otorgaron para evolucionar es compartido incluso con organismos que no pueden ser detectados a simple vista y que muy seguramente, querido vecino, están alistando maletas para mudarse al piso de arriba y hacerte compañía. El escenario en el que emito CO2 por mi nariz, es un mundo manipulado para saciar las necesidades humanas más básicas y a veces absurdas, un planeta donde son más las aparentes especies recesivas silenciosas carentes de ayuda, que el número de homo sapiens dormitando en la tierra. Fuera de eso, me asignaron el papel de protagonista de esta era, pues de los dinosaurios solo quedaron un par de esqueletos incompletos que se exhiben en los museos de historia natural, y el petróleo que últimamente esta causando un déficit notable en mi economía.
“El calentamiento global obliga a las plantas y a los animales a migrar a mayores alturas”, es uno de los artículos publicados por la revista ‘Science’ en su última edición. Y a quien carajos le importa?. “Pues que se las arreglen”, como dijo mi vecino del piso de arriba. Ojalá los árboles pudieran alzarse la falda y empezar a correr hacia el pico de la montaña para evitar la asfixia. Pero a estos la naturaleza les dio todo menos movilidad y para arreglárselas, querido vecino, les toca esperar que su descendencia sea la que llegue arriba mientras el calor, les consume las raíces.
La realidad no es otra diferente a que nos estamos cocinando. La tierra esta comenzando a bullir y varios se encargan de calcular cuanto. Unos dicen que es culpa del CO2 que los humanos venimos emitiendo desde la revolución industrial, y la contraparte afirma que es un ciclo normal que esta esfera debe cerrar. Este ha sido y será un debate de nunca acabar. Se han firmado protocolos como el de Kioto, se han hecho campañas a nivel mundial y hasta promesas que tal vez nunca se cumplirán. Y a quien le importa?. Igual solo una minoría, considerada como una manada de aficionados, tratan de gritarle al mundo la seriedad del problema, y a uno que otro politiquero que hace fama acosta del calor del planeta. Este es el mundo en el que me toco vivir.
Mi realidad no es otra diferente que pertenecer a la especie dominante de este planeta, desigual de las demás por su capacidad de raciocinio y comunicación desarrollada, la misma que a veces olvida que el espacio que le otorgaron para evolucionar es compartido incluso con organismos que no pueden ser detectados a simple vista y que muy seguramente, querido vecino, están alistando maletas para mudarse al piso de arriba y hacerte compañía. El escenario en el que emito CO2 por mi nariz, es un mundo manipulado para saciar las necesidades humanas más básicas y a veces absurdas, un planeta donde son más las aparentes especies recesivas silenciosas carentes de ayuda, que el número de homo sapiens dormitando en la tierra. Fuera de eso, me asignaron el papel de protagonista de esta era, pues de los dinosaurios solo quedaron un par de esqueletos incompletos que se exhiben en los museos de historia natural, y el petróleo que últimamente esta causando un déficit notable en mi economía.
A veces pienso que no hacemos parte de la creación perfecta. No estoy diciendo que Dios sea un mal diseñador, pero con mi vecino si le faltó un poco de trabajo. Seguramente su cerebro cayó en las manos de un ángel aprendiz que se olvidó de ponerle en la cabeza un bombillo de color verde, mientras Dios andaba ocupado en la segunda guerra mundial. Y a quien le importa mi vecino? A la mamá seguramente, pero como él hay millones.
El caso es que si nos sentamos a esperar de qué manera solucionan otros el problema, mis nietos terminarán viviendo en un caldero con los del piso de arriba. “Estamos a tiempo de detener la dilatación del mercurio en el termómetro”, dicen algunos, mientras que otros analizan la relación costo-beneficio de las compañías que convierten la esencia cálida de los pastizales en asfaltos fríos y concretos.
La realidad es entonces, que el planeta azul puede ser un vago recuerdo en la memoria de los extraterrestres que de vez en cuando nos visitan. Ojalá más rápido que pronto, se activen los bombillos verdes en el cerebro de aquellos homo sapiens, que parsimoniosamente esperan a que las plantas se muden un piso más arriba junto con los bichos para acompañar a mí querido vecino.
PD. Vecino, como tu bombillo verde se fundió, te llevaré un par que siempre cargo conmigo. Espero que no sea demasiado tarde para encenderlo.
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