
Uno de los mejores contratos publicitarios que se firmaron en el siglo XX fue el realizado por el oso panda y el inglés Peter Scott, en 1961. La imagen del oso chino es el logo desde los años 60’s de la organización internacional conservacionista más grande del mundo, conocida con el nombre de WWF (World Wildlife Foundation), y desde entonces, el panda es el oso más famoso, aunque últimamente el oso Coca-Cola le está robando el show gracias al descongelamiento de los polos.
El panda fue escogido como representante de las especies en vía de extinción por su belleza, carisma y según su agente publicitario, el Sr. Scott, para que “simbolizara todo lo que esta desapareciendo en el mundo natural”. Seguramente, la iguana crestada de Fiji (Brachylopus vitiensis), declarada en estado crítico de extinción desde 1996, no está de acuerdo con esta afirmación, pues ni pelos, ni cara de buena gente tiene. Y pese al “boom” publicitario del chino y a las fuertes cantidades de dinero invertido para conservarlo, no han podido sacarlo de la lista roja de animales en vía de extinción (IUCN Red List). Sólo quedan alrededor de 1000 bonitos ositos comiendo bambú en el hábitad natural, y unos 100 en cautiverio que no se reproducen ni poniéndolos a ver el Kamasutra occidental. Posiblemente, los osos panda renuncian a un salvaje y apasionante encuentro sexual por pedirle a Buda que no terminen como el pájaro Dodo.
Y si de animales extintos se hablara, el Dodo es el más conocido. Al pájaro oriundo de las Islas Mauricio lo dieron de baja en el siglo XVII. De la fulminante caza realizada por los colonizadores, sólo quedaron los huesos huecos de un metro de largo del ave y uno que otro dibujito en los logos de organizaciones ambientales que protegen a las especies amenazadas como Durrell Wild Life Conservation. “El pájaro bobo”, como se le conoce, hubiera deseado nacer en esta época, para por lo menos tener una página en internet, pues en la que le tocó ni una fotico le tomaron. Aunque pensándolo bien, una buena animación realizada por los estudios Pixar sí le hicieron. Tal vez, en el panda se inspiren los creativos en unos 100 años, si la compañía productora supera al menos dos crisis económicas como la que estamos pasando.
Y dejando en el pasado al pájaro desaparecido hay un individuo, que no es ave pero que sí vuela, que esta deseando firmar contrato con un buen publicista. No muy lejos de los pandas, en Filipinas, hay un horroroso murciélago (Acerodon jubatus), en busca de fama. No le interesa ser fotografiado para ser parte de la decoración de Halloween que seguramente usted hoy tiene en su casa, sino para que al igual que el panda, los delfines, las focas y todos esos animales carismáticos, haga parte del grupo de especies beneficiadas por alguna organización internacional.
Como el murciélago hay miles de especies más, desde corales, insectos, anfibios, reptiles, aves hasta mamíferos que piden a gritos que los humanos paren de arrasar con todo lo verde (o lo relacionado con éste), que le ponen en frente; pero ni un impuesto se paga en este país a favor de ellos, o por lo menos no he oído algo al respecto. De hecho, si pudiera votar el próximo 4 de Noviembre, lo haría por el candidato que tuviera, entre la lista de impuestos, uno a favor de la naturaleza… me tocará esperar las próximas elecciones para ver si a alguno se le ocurre.
Por lo pronto me quedo haciéndole una pequeña publicidad a los estudios PIXAR y al murciélago de Filipinas. Espero que algún publicista interesado acuda a este clasificado. Eso sí, no me comprometo a pagar por las demandas que hagan los osos panda si los murciélagos logran ser más famosos.

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