Friday, November 21, 2008

EN SILENCIO

Era una noche fría, de esas que suelen acompañar las estrellas estáticas del cielo…

El tic-tac del reloj irrumpía el misterio y María, inmóvil y pálida, esperaba ansiosa el arribo del deseo.

Pasaban los minutos… y Juan corría en el desierto. Tenía los pies descalzos y un cálido aroma le envolvía el cuerpo.

Eran las diez y cuarto... y a María la vencía el desaliento. Un café cargado atestiguaba la espera y una brisa gélida enredaba su pelo.

Juan aligeraba el paso, evitando que el arenal le congelara los dedos. El afán de un perpetuo encuentro impulsaba el andar del hombre radiante… el mismo de hace tiempo.

Once menos veinte… y María fijaba los ojos en el firmamento. Tres años habían transcurrido desde la última vez... tres desde el último beso.

Cansado y apoderado de recuerdos… Juan se aproximaba a ella, la que ha vivido la usencia de sus sueños… la misma que lo despidió sin duda en una mañana de invierno.

Eran las once en punto… y María lo vio atravesando el sendero. Su lánguido cuerpo se estremeció… como lo hacen las hojas secas al viento.

-Aquí estoy- dijo Juan. Y María lo abrazó sin miedo.

Dos almas víctimas del destino, de los imposibles y del momento... ardían en llama, en silencio.

Once y media… y la piel se convertía en incienso. María se mordía los labios y Juan la miraba perplejo.

Era una noche fría… de luna nueva y cielo eterno. María durmió tranquila… y a la mañana siguiente, él se fue de nuevo.

Friday, November 7, 2008

EL ENANO

El pasado 23 de Julio a mi casa llegó un enano. Aunque su visita estaba pronosticada para comienzos del mes, el caricaturesco personaje entró por la puerta dando alaridos en medio de su tardanza. Llegó sin maletas, sin zapatos y sin ropa. Tres horas de camino me separaban del dichoso individuo y debido a las responsabilidades adquiridas con los años, me fue imposible llegar a conocer de inmediato al famoso exhibicionista.

El día de su llegada mi mamá tomó el teléfono y marcó mi número celular. La llamada interumpió el nutritivo desayuno que compartía con mis hermanas menores y lo único que pude oír fueron los gritos agudos emitos por el enano a lo lejos. Mi mamá no pronunció una sola palabra y después de unos segundos colgó. Una abrumadora curiosidad me inundó la cabeza en instantes. Quería, en ese momento, verle la cara al causante del dolor que padecía mi hermana mayor y por el cual estaba postrada en una cama.

Tuve que esperar 3 días para encender el carro y salir con mis pequeñas hermanas, a eso de las 9 pm, rumbo a una ciudad ubicada al norte del Estado. Llegamos a la media noche y el inocente enano ya estaba durmiendo. Mi hermana escasamente podía caminar y a paso lento, con la velocidad de una tortuga, nos llevó hasta el rincón donde dormitaba el recién llegado. Ahí estaba... el adentado tenía puesta una pijama blanca, medía menos de medio metro (más pequeño de lo que alcancé a imaginar), era algo peludo y permanecia inmóvil en el silencio.

El profundo sueño del ser algo extraterréstrico fue interrumpido por los gritos de mis hermanitas al verlo. El enano abrió los ojos hinchados, dio un gran bostezo y después de unos segundos empezó a llorar… Jamás olvidaré ese primer encuentro.

Ya han pasado casi cuatro meses y todo indica que se quedará por mucho tiempo. Al parecer, el enano tiene poderes sobrenaturales e hipnotiza a las Hurtado McCormick con su encantadora sonrisa… vamos a ver si me domina en ochos días que voy a verlo de nuevo.

PD. Espero querido sobrino, que cuando dejes de ser un enano y leas esto, no me levantes hasta el techo para demostrarme cuanto has crecido. Mientras tanto seguirás siendo mi enano favorito, mi pequeño Mattias!